Tú sabes que es un juego porque duele. Mira los años que llenan esta distancia, una máscara tras otra, cada día levantándote para decir que no es que esté mal pero falta algo.
Y me pregunto, quién puede amar lo que no es propio, hasta donde puede jugar el ojo fuera del cuadro, hasta dónde se quiere. Yo he visto tanto y tú aún no has visto nada. hay tantos cabellos en mis manos. tú y tu montaña, tu historia, con tus ojos perdidos en el cielo que yo desearía fuera mi cielo.
Tú sabes que es un juego porque duele pero deja que la tibieza corra, que el amor sea sencillo, deja que mis espinas te hieran si te hieren, que mis abrazos te abracen si te alcanzan. Algo está abierto y no para de llover. Bésame hasta que la lluvia se detenga.
Deja de mirarme con asombro como si desconocieras lo que te estoy diciendo. Contigo puedo ser egoista y cruel, puedo magullarte y echarte en un rincon. Pero hay algo que quiere entregarse aunque tus brazos no me reciban como deberian. Existe algo en ti que me dice quédate abrazalo hasta que ya no puedas más.
Hola, Vanesa, he leído tu comentario, me alegro de que tengas esa opinión de mi obra y sobre todo desde un lugar tan lejano como es Argentina. Cuando pienso en cuando la escribí siendo una muchachita, no Internet existía... y ahora puede llegar a ti por estos vericuetos de la tecnología... Hasta me emociono. =))
ResponderEliminarHoy es muy tarde, pero me pasaré por aquí en otra ocasión para poder leer algo de lo que escribes y darte mi opinión.
Un beso y muchas gracias por leerme. ;))