domingo, 6 de enero de 2013

Entrevista con el diablo


Ese día era viernes, especial en todo sentido, desde que abrí los ojos en mi corazón se abrió a la esperanza de vivir un sueño. Tenía cita con un chico que había conocido por internet, me agrado su charla, un perfil normal de un hombre maduro, experimentado y estable, fue lo que me atrajo, nada especial en sí, quedamos en una cafetería para desayunar, eran las diez de la mañana, iba bien vestida pero no esmeradamente pues me obligue a ir de forma discreta para que no pasara nada ese día, así tenía yo una buena excusa para no desnudarme.

Sonreía solo pensarlo, ese día llevaba medias marrones, falda gris a media rodilla, blusa gris, chaleco rojo y abrigo gris, botas bajas. Mi aspecto físico son ojos redondos color verdes, pelo castaño rizado a media melena, mido 1.70 cm, mi peso es de 75 kilos con unas curvas atractivas para los hombres.

Verle me atrajo su mirada fija y segura, nos saludamos con un hola y un beso en la mejilla, nos sentamos en el bar donde nos habíamos citado, pedimos tostadas con café y empezamos a conversar, me sentí inspeccionada por su mirada y encantada con su sonrisa burlona, me sentía torpe en mi proceder, me ponía muy nerviosa, él lo sabía y lo disfrutaba. Después de desayunar, me invito a ir a su oficina para seguir conversando, porque tenía que atender unos asuntos, salimos del bar y yo me sentía intimidada. Él es alto, de físico atlético, pelo negro, ojos marrones, mirada profunda, labios sensuales y sonrisa burlesca, voz masculina, firme, poderosa denotando mucha seguridad. Me senté a su lado en el vehículo y en todo momento fue un caballero, al llegar al edificio reanudamos la conversación, me sentía expuesta, a solas con un hombre desconocido para mí, pero interesante. Entramos en su edificio que estaba bastante tranquilo y silencioso, sin embargo su comportamiento era perfecto y no me insinuó nada indebido.
Tuve dudas y me entro miedo, con ganas de salir corriendo, no de lo que él me pudiera hacer si no de la respuesta que yo pudiera darle.

Estuvimos un buen rato conversando sobre nosotros y nuestras vivencias, él jugaba con mi mente y con mis reacciones, se daba cuenta del efecto que tenía en mí, nerviosa como estaba no sé en qué momento empecé a desearle y me trataba de controlar para que no adivinara mis pensamientos, creo que no lo hice muy bien porque me descubrió en una de sus miradas instigadora. Eran las dos y salimos a comer, la impresión que tuve es que el propósito de la comida no era para alimentarnos sino más bien para que el me siguiera analizando, descubrir en mí mis partes débiles, ver mi verdadera yo.
Pedimos el menú de la casa y me di cuenta que lo hacía para tener tiempo y descubrir en mi a la mujer que tenía delante. Para beber pedí Coca-Cola y él me dijo porque no pedía otra cosa, le comente que el alcohol me desinhibía y me hace vulnerable, él sonrió y le dijo al camarero que trajera dos cervezas. ¡Que cabrón!, me gustó su poder de persuasión y aunque no la tome toda estaba algo emocionada.

Después de comer y hablar un buen rato me dijo que no me preocupara porque me iba a tratar con respeto y no haría nada que yo no quisiese, me agarro la mano fuerte para darme seguridad y apoyar sus palabras. Regresamos a su oficina, no sé por qué no le pedí que me dejara en mi casa, ese hombre ya me tenía idiotizada, hipnotizada, llámalo como quieras, quería pasar la tarde con él, hablando, escuchándole, observándole. Al cabo de un rato me dice que escribe relatos eróticos y me pregunta si los quiero leer, son experiencias vividas a lo largo de su vida, sorprendida y temerosa por mis reacciones me sentó en su sillón para que pudiera leerlas a gusto. En los que mis ojos recorren las líneas llenas de morbo, sensualidad y deseos me siento más nerviosa e impactada por esas palabras llenas de sexo por todos lados. Me empieza a latir el corazón y la mente en shock sin poder apartar la mirada de la pantalla del ordenador.

Observo como él me mira, sonrisa al aire, mirada profunda, sabe que me tiene a su merced, nota mi excitación y se acerca a mí impidiéndome moverme, me mira a los ojos y me pregunta que me parece el relato, asustada y encantada le expreso lo más tranquilamente que puedo sin demostrar nerviosismo que está muy interesante y bien escrito, ingenua de mi le pregunto si esos hechos pasaron en realidad, a lo que el divertido se acerca mucho más a mi cara y sin apartar la mirada de mis ojos, tan cerca que puedo sentir y oler su piel de macho, me pregunta que haría yo si me besara en esos momentos, que cabrón pensé, está jugando conmigo y con mi mente de tal manera que se me nublo y no pude reaccionar cuando rozo sus labios con los míos, empecé a temblar, sentí mis pezones erguirse y mi cuerpo reclamar caricias. El divertido se separa de mí para contemplar su hazaña, permitiéndome regresar a la lectura, ¡como carajo me voy a concentrar después de ponerme así!, me llene de calma, recobre tranquilidad, no sé de dónde y termine la lectura. Él, curioso me pregunto ¿Exactamente que había sentido?

¡Que pregunta era esa!, como si no se hubiera dado cuenta lo que había sentido, le conteste que nada, sin mayor importancia, quiso probarme de nuevo y sin esperarlo me tapó los ojos con la mano derecha, me asuste de lo imprevisto de la situación, todos mis sentidos se pusieron en alerta, mi piel se erizó, no sabía que esperar o que iba a pasar, que sucediera rápido pensé, esta incertidumbre me comía por dentro, toco mis labios con sus dedos, mi cuello, mi cuerpo me delato, mis sensaciones me traicionaron, capturo mi boca reclamándola como suya y la poseyó con su lengua, ese fue el final de mi resistencia, la quise dentro de mí. Me consiguió, me ganó, el poderío de su persona, me entregue a sus caricias. Paso sus manos por mi cuerpo hasta que llego a mi falda, la fue levantando despacio y sin darme cuenta metió sus manos en mis pantis y se fue directamente a mi fruta prohibida la cual que estaba muy húmeda de la excitación. Mi primera reacción fue separarme de él, apartándole de mi lado, con mi respiración muy agitada y tratando de convencerme que eso no podía suceder. Me voy al baño para intentar calmar mis ánimos y recobrar la compostura, mientras limpiaba mis fluidos me di cuenta que debo controlarme, me llene de fuerzas y pensé en la excusa perfecta para no caer en sus garras; salgo envalentonada para enfrentarme a su mirada y decirle que no podía tener sexo.

El muy serio, suelta una carcajada ruidosa y dice que eso no le importa en absoluto, me agarró del pelo y me tiro encima de la mesa, levanto mi falda y de un tirón me quito mis braguitas, en aquel momento pensé, "Ohhh Dios, hoy me voy al infierno" lo que sucedió a continuación no te lo puedo contar, fue todo tan desenfrenado, lujurioso y pasional que estoy condenada de por vida por haber caído en las garras del diablo.

viernes, 4 de enero de 2013

Carta al aragonés


Buenos Aires, 30 de Abril de 2012

Querido Aragonés:

Debo admitir que siempre me gusto la familiaridad con la que te llaman algunos fans y periódicos, debe ser porque a mí no me salió tan fácil. Eso de llamar a la gente por su diminutivo o alias me cuesta mucho, aunque detesto un montón y tú lo sabes bien que me llamen por mi nombre completo.

Que de tiempo sin escribirte, ya sé que estás pensando que soy una ingrata y malagradecida por no haberte buscado en tu última visita a Buenos Aires, pero estaba en medio de la traducción de un libro de estos que ahora están de moda. Aunque eso no me impidió ir a ver tu repertorio nuevo; con respecto a eso ¿no existía un sitio mejor?

De igual forma me enteré que vuelves y en pleno invierno, definitivamente eres valiente. Intentaré buscar los medios para que nos dejen almorzar juntos o al menos tomarnos un café; así me muestras fotos de la pequeña, por cierto ¿te llegó el regalo que les envié?

El otro día me tropecé con el documental ese que grabaron en el 2010 y la nostalgia me revolvió las entrañas. El paseo audiovisual por toda tu carrera me hizo recordar cuando nos conocimos, ¿lo recuerdas?

Era 1996, Carlos me había dicho que lo acompañara a un concierto en Parque del Este porque una banda del viejo mundo iba a tocar, recuerdo que le pregunte:

<<¿Está banda de donde la sacaste?>> A lo que respondió
<<me la paso mi amigo Olaf el alemán, es buena son bien heavy y allá en Alemania
suenan mucho>>

Yo sin conocer ni un tema, me lance junto a él al parque. Al llegar estaban un poco de metaleros enfundados en sus pantalones de cuero, nos tropezamos con El Indio estaba muy emocionado porque según él era tu fan número uno (Eso dicen todos). En resumidas cuentas ustedes salieron a escena y desde el momento que comenzaste a cantar, me dije <<Que sexy, que es este tipo>> baile, brinque y te seguí con la mirada todo el recital. Carlos estaba tan idiotizado con la música que apenas lo noto.

Cuando terminó, El Indio nos preguntó si queríamos ir a una fiesta donde supuestamente ustedes estarían. Yo de manera automática dije que sí y Carlos solo se dejó llevar. Nos fuimos en el auto de El Indio hasta Los Palos Grandes y ahí nos estacionamos frente a un edificio, al entrar al apartamento ya el aire estaba viciado, pero eso era normal. Yo estaba ansiosa por ver si verdad irían o no, luego de unos cuarenta y cinco minutos, apareciste por la puerta junto a el resto de la banda.

Carlos seguía pegado a mí como siempre, pensaba se podían aprovechar de mí hasta que se drogaba tanto que ya yo no le importaba. El Indio estaba excitadísimo porque estaba hablando contigo y en tu cara ya comenzaba a notarse el fastidio. Éramos pocas las chicas en esta fiesta “clandestina”, cuando menos lo pensé Héctor apareció y me quitó a Carlosde encima, agradecí mucho a Dios porque al fin estaba sola. Sin embargo ahora debía armarme de valor para acercarme a ti, admito que estaba aterrada. Pero no hizo falta El Indio me hizo señas para que fuera hasta donde estaban ustedes y apartando la cerveza que tenía en la
mano, fui. Al llegar él dijo:

<<está es la mejor escritora que conozco>>


Yo te extendí la mano y solo agregue <<mucho gusto, no soy escritora aun así que no le creas mucho>> tu solo sonreíste.

El Indio se alejó y nosotros comenzamos hablar de la vida, de música. ¡Dios! habías leído tantos libros que estaba fascinada y embobada con tu inteligencia. No sé cuánto tiempo duro la charla, el alcohol estaba a la orden del día pero yo estaba aburrida de tanta gente interrumpiendo cada tanto así que en un impulso te dije:

<<¿Quieres irte de aquí?>> a lo que tu respondiste
<<Si es contigo pues si>>


En un abrir y cerrar de ojos te saque de aquel apartamento y nos subimos a un taxi que nos dejó en Chacaito. Estabas fascinado con la ciudad aunque yo te dijera que nada servía, que todo estaba mal y que los políticos no hacían otra cosa que joder. Llegamos a mi casa y te pedí disculpas por el desastre pero que esto de vivir sola era toda una experiencia nueva para mí. Viste mis fotos con Carlos y preguntaste si era mi novio, te conteste que era una relación complicada porque él andaba muy entregado a música y aunque sabía que yo también era importante para él, muchas veces me hacía sentir que estábamos en sintonías diferentes. Así que me diste una charla sobre cómo funcionan las mujeres en la vida del músico y yo solo reí. No podía dejar de verte.

Recorriste mi biblioteca y me preguntaste exactamente que género escribía y te dije que lo mío aunque sonará cliché era la poesía y la prosa moderna tipo Cortázar. Tu soltaste una carcajada.

Saque una botella de ron y me propusiste un juego que consistía en que tu ibas a cantar fragmento de canciones y si no adivinaba como se llamaba me tenía que tomar un trago seco y quitar una prenda de ropa.
No sé porque accedí pero lo hice, al principio fue fácil pero ya después estaba casi desnuda frente a ti. Eran las tres de la madrugada cuando nos metimos en mi cama y no precisamente a dormir. (No te rías, que es cierto pero tampoco voy a detallar lo que hicimos o que me besaste hasta la sombra).

Cuando te deje en la entrada del hotel dijiste las palabras claves que marcaron esta relación

<<Tu inteligencia fue lo que más divertido de toda la noche. Espero algún día leer un
libro tuyo. Gracias por invitarme a tu país de las maravillas>>

Te regale el famoso la violo, la mato y la picó de Dermis Tatu, además de mi dirección y número de teléfono por si alguna vez querías conversar de cualquier cosa y de esa manera te dije hasta luego.

Nunca pense que llamarías lo debo admitir pero apareciste, cuando estabas en tus momentos de mayor locura y delirio me llamabas sin importar la hora, así me entere de tu decisión de dejar la banda para seguir otros caminos. Cuando la revolución del internet se apodero de nosotros fue más fácil, recuerdo que desde mi pc te avise que Carlos había muerto de una sobredosis y que estaba echa mierda, aunque tarde días en recibir tu respuesta cuando al fin apareció, tus palabras claras y precisas me hicieron sentir mejor.

Luego vino la gira del experimento que llamas primer disco en solitario y esa famosa canción que siempre negué que me escribieras, acto seguido apareció la Lady, el Huracán o al revés no recuerdo quien vino primero. Antes de que volvieras allá en el 2002 al Festival, ya nos habíamos visto un par de veces en México. Nos involucramos tanto el uno con el otro que a veces creo que te conozco mejor que nadie.

Finalmente llego tu peor época la ruptura con la Lady, el dolor y un mail que me hizo cruzar medio mundo con tal de consolarte. En ese viaje casi me descubren, como olvidar los malabares que hicimos para que nadie se enterara, que tu paño de lágrimas provenía del nuevo mundo. Te deje más tranquilo, armando un nuevo álbum, donde tus mails a diario me dejaban saber que tenías en mente y hacia donde querías ir y hacer, te orientaba y te apoyaba hasta donde estaba mi alcance.
Hasta me propusiste escribir un libro y contar de pe a pa todo sobre ti; cosa que me negué rotundamente, porque eso era contarle al mundo sobre mí y no tenía ganas de prensa.

Bueno de esa necesidad mucho tiempo después apareció el escritor de tu biografía y antes de él, La chica hermafrodita, cosa que me alegro porque ya era tiempo que tuvieses una novia, asentaras cabeza y compraras una casa, para que dejaras las giras, el trabajo y todo esa locura por un rato. De la vuelta con la banda mejor no hablamos porque tengo mis reservas. 

En fin recuerdo ese mail histérico que me enviaste cuando el escritor comenzó hablar con todos tus allegados antes que contigo, me dijiste <<si te contacta no le contestes>> pero que le iba a responder, igual nunca dio conmigo a menos que N le contara. Creo que no sabe que existo y si lo sabe en el libro no dice nada, mira que lo tengo en mi biblioteca privada.

Soy tu secreto mejor guardado, una venezolana que conociste en una fiesta sin ser tu fan y que dice ser escritora sin publicar su primer libro. En fin basta de recordar espero que leas esto antes de tu vuelta a mi nuevo país, te prometo que esta vez si te buscare.

Siempre tuya,

 Alicia.